Un detalle que une todas las piezas
El marco llevaba las iniciales A&J. Las flores de la parte inferior y los trazos que recorren los laterales creaban una estructura reconocible sin restar protagonismo a cada retrato.
Durante la celebración trabajé con el ritmo de una boda grande, de 146 invitados. El reto estaba en mantener la agilidad del Live Art y, al mismo tiempo, conservar los gestos, el color y los pequeños detalles de cada look.
Los sobres rosas continuaban la paleta de la lámina y hacían que la entrega se sintiera cuidada de principio a fin.
La boda se celebró en Masia El Xaloc, una casa del siglo XVII rodeada de bosques y jardines entre Barcelona y Manresa. El entorno rústico y la amplitud de sus exteriores acompañaron muy bien la escala de la celebración y la presencia de la mesa de Live Art.
Aprendizajes
Me quedo con la idea de que una personalización no tiene que ser complicada para tener presencia: cuando un marco, una paleta y una tipografía hablan el mismo idioma, toda la colección se siente parte de la boda.











