Dejar espacio para que hable la línea
En lugar de cargar la lámina con elementos, concentré el dibujo en la silueta, la caída de los tejidos y los colores esenciales de cada look. El resultado tenía que sentirse rápido y espontáneo, pero también limpio.
Los sobres verde salvia conectaban con la decoración y aportaban una nota de color muy contenida. Esa elección terminaba de dar unidad a las piezas sin alejarse de la estética que la pareja había imaginado.
El Hotel Roger de Flor se abre al Mediterráneo desde sus jardines y terrazas. Dibujar con el mar tan cerca cambió el ritmo visual de la mesa: luz natural, vegetación y una celebración abierta al paisaje acompañaban la idea de hacer menos, pero escoger mejor cada elemento.
Aprendizajes
Esta boda me recordó que una propuesta personalizada no siempre necesita sumar. A veces consiste en quitar hasta que solo quedan la línea, el color justo y una presentación coherente.









